Ya lo hemos comentado en más de una ocasión: la suculenta avalancha de series o películas made in Netflix nos aleja de la tercera pata de contenidos que sostiene su catálogo, que son los documentales. Y es decididamente injusto dada la cantidad y sobre todo la calidad de productos de este género que salen de su factoría, muchos de ellos con un fuerte componente de denuncia social. Este mes, sin ir más lejos, aterrizan en el catálogo Audrie y Daisy, sobre un caso de bullying en Estados Unidos; Extremis (13 septiembre), sobre la difícil gestión de responsabilidades en una unidad de cuidados intensivos; y, el que ahora nos ocupa, Amanda Knox (30 septiembre), basado en un caso real y que se presenta lanzando una sugerente pregunta: ¿es la protagonista una psicópata sin escrúpulos que asesinó a su compañera de piso o una ingenua estudiante en el extranjero atrapada en una pesadilla?

Los directores Rod Blackhurst (Here Alone) y Brian McGinn (Chef’s Table) exploran el conocido caso de Amanda Knox, una estudiante norteamericana que fue acusada y absuelta en dos ocasiones por la justicia italiana por el asesinato de su compañera de piso, la inglesa Meredith Kercher. El caso se convirtió en un asunto de interés general a medida que los medios alimentaban la fascinación de los espectadores con las noticias del juicio, que llegó a extenderse una década.

En un mundo que todavía debate sobre las conclusiones del juicio, el nuevo documental de Netflix intenta trascender la barrera entre la culpabilidad y la inocencia para alumbrar los eventos y circunstancias que se llevaron a cabo durante los últimos nueve años. En Amanda Knox participan las personas involucradas, entre ellas la propia Amanda Knox y su antigua pareja y también acusado Rafaele Sollecito, y aparece material de archivo que nunca ha sido publicado, saltando del presente al pasado para explorar el caso desde dentro.

Netflix se pregunta qué papel juega el público en la perdurabilidad y en la creación de historias en los medios, en especial cuando crece la demanda de historias lascivas y emocionantes. En Amanda Knox se dan cita justicia, tragedia y entretenimiento.

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